-
La fe y la razón, dos caminos hacia la misma quietud
Durante mucho tiempo creí que la religión debía ser defendida o negada. Fui un niño devoto, entregado a una fe aprendida más por cariño que por convicción. Pero al crecer me fui al extremo contrario: no sólo dudé, sino que me declaré abiertamente ateo. En mis primeros años de universidad esa certeza me parecía una…